Ella me llama y me pregunta si nos veremos hoy. Yo le digo que sí, que estaría bien almorzar juntos…
En el almuerzo, de repente, no sé porqué me menciona que le deje de mandar mensajitos tontos. Yo le pregunto tímidamente y ella me responde mostrando mensajes que yo nunca le he mandado y que dicen lo linda que está y lo bella que es…
Le miento una vez más y le digo que sí fui yo (el autor de esos anónimos). Nos damos un profundo beso, me mira y se va.
Luego me llamas y me preguntas si disfruté de los besos y el amor que fueron gracias a los mensajes que tú mandaste. Empiezas a insistir y a preguntar quien besa mejor, si tú o ella. Tu enfermizo juego no me deja trabajar y más aún me incita a pensar que tus besos son incomparables, que aún siento amor por tí…
¿Qué pretendes al hacer esa clase de tonterías? (Nunca jamás te diré que tus besos son mejores…)
“A veces el amor es tan grande, que uno no está preparado para sentirlo, y el otro mucho menos para recibirlo…”
Este me parece tu caso. A veces los sentimientos nos sobrepasan de forma inesperada, llevándonos a situaciones que de otra manera no hubiésemos llegado a vivir.
Pero tranquilo, todo pasa. Lo bueno y lo malo: todo pasa.
**Greets.by.Phoenix**